
Hace dos semanas que me han cambiado de lugar de trabajo y me han pasado a un centro comercial que es más cerca de mi casa que el anterior en el que trabajaba. Hacía tiempo que no tenía la sensación que he tenido estas dos semanas.Acostumbrado a trabajar en el mismo lugar durante 8 años en el mismo sitio, era normal que controlara todo, dónde está qué, quién es quién y hasta qué baldosa sigue a otra. Ahora la situación es otra: no sé donde está nada, no conozco las caras y la vida se me ha vuelto un misterio diario. No sabría decir si es una situación que me agrada, por un lado es divertido, por otro me pone algo nervioso la falta de control sobre el territorio.
Uno de los misterios que me invade es el porqué de la cara de amargada de todas la camareras del bar de enfrente. Esto lo pregunté a mis compañeros y me han dicho que es porque están muy quemadas del curro, respuesta que no me vale porque en todos los locales de hostelería que he pisado la gente está muy quemada y no ponen esa cara de sepelio que se les ha quedado a éstas. Ya elaboraré una teoría que me resulte más válida.
Otro misterio es porqué todo es tan caro: para saber si un sitio es caro o no, miro primero el precio de un sandwich mixto (algo así como lo de mirar qué cuesta un menú big mac en un país para calcular el valor de su moneda). Si el sandwich sale más de 1´70€ ya el sitio es caro, aquí cuesta 2¨75€. Así se explica que todos mis compañeros traigan y lleven diariamente tuppers de lo más variados e incluso hasta termos de café (éste era un misterio que se me resolvió sólo al comprobar precios en el bar).
El primer día estaba yo en el almacén y las chicas de la limpieza estaban en el baño, fue entonces cuando una le dijo a la otra (que la tenía al lado) a grito pelado que mirase el regalito que habían dejado dentro de la taza del báter con lo fácil que es tirar de la cadena. Yo sólo las oía ya que las estanterías del almacén limitaban mi ángulo de visión. Ante los gestos de la otra para que bajara la voz, la que había encontrado el regalito exclamó: "yo no me corto, vergüenza le debería de dar a quien lo dejó!!!!!" Quizás esperaban alguna reacción mía (estaba claro que el volumen de la voz indicaba que querían que participase) pero mi madre me enseñó que no me metiera en conversaciones ajenas. Luego pensé que esa novedad (la del regalito) la relacionarían con mi llegada y que el autor del "regalito" era yo.... Cuando quise despejar dudas ya había pasado tiempo y no venía a cuenta aclarar nada así que me quedaré con el sobrenombre del "regalito", desde aquí quiero aclarar que no he sido yo.

5 Dioses se me han llevado:
¡Bienvenido de nuevo! :o
Me temo que serás el del regalito hasta que toque noche de confesiones, pero para entonces, el rumor ya habrá volado...
Ya nos irás contando qué tal por ahí. ;)
No te aflijas, en estos tiempos, salen tantos rumores que a la gente no da tiempo a asimilarlos, jajaja
Hacía tiempo que no leía nada tuyo.
Por lo que cuentas, me temo que tendrás que compartir algún que otro momento tupper y las cosas se aclararán por si solas. El del regalito, seguro que no es la primera vez que lo deja, y entonces tú no estabas, ajajajaja
Nunca antes nadie había regalado tal presente, al juzgar por la sorpresa con la que lo recibieron las chicas que limpian. La verdad es que los rumores se enquistan en el subsconciente colectivo y ya más de uno/a me habrá visualizado sentado en la taza manufacturando tal "regalito".
Para tener algo q poner dentro del tupper diariamente me falta organización, no me veo haciendo comida el día antes.... algo tendré que hacer: pasar hambre o desayunar muy fuerte y almorzar tarde.
Gracias por los comentarios chicos!!!!!
¡Animo! Seguro que pronto te acoplas a este nuevo lugar de trabajo tanto como al anterior, además tienes la ventaja de estar más cerca de casa y eso siempre es un plus.
Lo del regalito... bueno, seguro que no es la primera vez, pero al ser el último en llegar seguro que e creen el autor, más que nada porque relacionarán tu llegada con el regalo, pero en unas semanas ya no se acuerda nadie... o eso espero.
La cara de amargadas de las del bar de enfrente tiene que deberse a que no va nadie allí debido a los precios, seguro.
Pues suerte en tu nuevo trabajo
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