lunes 27 de septiembre de 2010

NO QUIERO SER FAMOSA


En el centro comercial en el que trabajo, han organizado una pasarela en la que se va a exponer la ropa que hay ahora mismo en las tiendas que están dentro de este recinto. Para ello, están buscando modelos y lo han hecho saber mediante diferentes medios publicitarios. Ayer se convocaron a todos y a todas enfrente de la tienda donde trabajo. Allí estaban, seguros de poseer una genética bendecida por Dios, que le hará valedores de una triunfante carrera como modelo. Cuando se les pregunta a las modelos como comenzaron su carrera hacia el estrellato, no hay ni una que haya reconocido presentarse a un cásting: a Claudia Schiffer se la encontró Lagerfeld apoyada en la barra de una discoteca y fue hacia ella y le preguntó si quería ser la próxima imagen para Channel, a lo que ella respondió "Ouí". ¡Por favor! No hay quien se crea semejante patraña. Seguro que la Schiffer tuvo que rodar por un montón de entrevistas con su cara de Pipi Calzaslargas antes de que nadie reparara en ella. Seguro que la cogieron por pesada. La veo capaz hasta de plantar una caseta de campaña en medio de alguna avenida para mendigar un contrato. En otra disciplina, no exenta de castings, está Lidia Bosch que, según dice, fue al casting a acompañar a una amiga cuando, de repente, el realizador reparó en ella que observaba todo desde detrás de una puerta. A las pocas semanas ya era azafata del UN DOS TRES. De la amiga nunca se supo nada, no se hizo famosa pese a las infinitas pruebas a las que se sometió. Supongo que si se siguen llevando, en los silencios que se producen en las conversaciones, flotará la sombra de la culpa por parte de Lidia.
Pamela Anderson fue descubierta en un partido de béisbol cuando, al ser enfocada por la cámara que proyectaba imágenes del partido en una pantalla gigante, el clamor del público hizo temblar la tierra. Así, de la manera más casual y aleatoria. Si todas estas leyendas son ciertas, la lección que debemos aprender es que hay que esperar a la suerte. Dejar que el azar domine nuestras vidas. Lección que deberían conocer los padres que acompañaban ayer a sus hijas para convertirlas en famosas y así, como a quien le toca la lotería, poder retirarse.

12 Dioses se me han llevado:

Ness dijo...

A mí no me queda otra que ir de casting en casting y...mientras espero a la suerte...prefiero salir a buscarla a ver si la pillo antes ;) Si no, tampoco me quita el sueño, sabré que lo he intentado.

Y sí, aquí todo dios nació con mucha suerte y con un don...el de chupar pollas (con perdón) creo yo

Un besote ;)

therwis dijo...

a tooooooooooooooodas los descubrieron acompañando a una amiga a un casting!!!

o bueno, también pueden liarse con un torero, que eso siempre funciona!

Orologiaio dijo...

Pues Lidia podía haberse escondido detrás de la puerta un poquito más, y tal...

Violeta dijo...

La suerte es un as en la manga, sin duda, pero no está al alcance de todo el mundo. Ya lo dijo Bacon (el filósofo, no el pintor): "La ocasión hay que crearla, no esperar que llegue".
Beso

peibol dijo...

La verdad es que las leyendas urbanas de "yo fui a acompañar a un amigo", son tan numerosas que ya huelen.

De todas formas Oliver, lo que queremos es que saques tu mala leche y nos hables de los orcos que fueron al casting... porque debía haber unos cuantos, ¿no? :p

LOLA dijo...

Sí si... a mí también me pasa, cada vez que acompaño a una amiga a un casting me cogen a mí, pero yo es que soy muy modesta y no quiero que me regalen nada jajajajajaja pa cagarse....

Stultifer dijo...

Lo malo no es ver el "antes"... es ver el "después" del "ahora".

Sr Nocivo dijo...

Estoy seguro que estas señoritas, a las que descubriendo acompañando a una amiga, en realidad hicieron cmo la prota de "Show girls": empujaron a su amiga escaleras abajo para que los productores y directores de casting la vieran a ella.

Aurora dijo...

A mi nunca me escojeran cuando acompañe a nadie a un cásting.
Básicamente, porque me niego a acompañar a nadie a ningún sitio que no sea un bar a tomarse un gintónic.
Cosas de la madurez, supongo, que te hace establecer un orden de prioridades un tanto especial y que te otorga de la facultad de decir no sin problemas.

Y ya que estamos, me la suda si son leyendas urbanas o no. Si las descubrieron acompañando a alguien, peor para ellas.
Que yo creo que a la gente de la calle nos mola más que te digan: fui a 800 sitios antes de que alguien me diera una oportunidad.
O no?

SOMMER dijo...

Visto lo visto, habrá que ir a ver los partidos de béisbol....

Catalina dijo...

A mi esas leyendas urbanas también me parecen curiosas. Siempre pienso, chosss ¿y si no llega a ir a la disco en cuestión? ¿Y si no llega a acompañar a la amiga al casting? Pues en muchas de esas ocasiones nos habrían hecho un gran favor, no? Porque yo sin Lidia Bosh podría haber vivido perfectísimamente. Pero sin la Schiffer no, eso también.

Besos
Cata

BESOS TU RED SOCIAL DE AMIGOS dijo...

quién te ha visto y quién te ve

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